Volé de regreso a casa, en donde se que me espera una bronca.
En efecto, cuando llegué a la puerta ésta se abrió y mamá salió.
-¿En dónde estabas Melanie?-gritó.
-A diez minutos de aquí.
-¿Fuiste a esa fiesta verdad?
-Claro mamá, sobre todo vestida así.
-¡No te vengas a burlar de mí! Se que fuiste a ver a Nidia.
-¡Sí! Fui a verla, pero nos separamos a medio camino, como a ella si la dejaron ir a la fiesta...-dejé la frase sin terminar.
Mamá guardó silencio por unos segundos.
-Entra a la casa-ordenó.
Pasé caminando rápido y me encerré en mi habitación.
Estaba segura de que me seguiría, pero me equivoqué. Me cambié rápidamente y me tumbé en la cama; jalé la cuerda a mi derecha y el techo de hoja se abrió, revelando las mismas estrellas que el chico de ojos grises había contemplado.
Las observé durante largo rato, analizando lo ocurrido esta noche.
No sé que pase en el futuro, pero se que al menos ahora no puedo dejar de pensar en él.
"¿Qué estás haciendo? ¡Es humano!" me reprendió una voz en mi cabeza, pero la mandé callar distraidamente.
-Sólo quiero saber tu nombre-susurré.
Me quedé dormida al poco tiempo, lo que no impidió que pensara en él, pues estuvo en mis sueños durante toda la noche.
Desperté con una energía poco usual en mí, aún tratándose de sábado.
Me levanté rápidamente, me di un baño con una gota de rocío y me puse uno de mis mejores vestidos.
Salí de mi habitación y tomé un trozo de manzana como desayuno.
-Mamá iré a ver a Nidia.-le dije al verla en la cocina.
-¿Me estás avisando o me estás pidiendo permiso?-respondió.
"Avisando" pensé.
-Pidiendo permiso mamá.
-Ok, ¿A que hora regresas?
-Entre doce y una.
-¿Doce o una?
-Una mamá.
-Ok, con cuidado.
Salí y eché a volar en dirección a casa de Nidia, pues aunque no miré hacia atrás, sé que mamá seguramente está en la puerta.
Cuando ya no alcanzaba a ver mi casa di la vuelta a la derecha y salí del parque, cuidando que no me vean.
Llegué a casa del chico de los ojos grises unos veinte minutos más tarde.
Me asomé por una ventana que resultó dar a la cocina, pero no vi a nadie. Aproveché que la ventana tiene un pedazo roto y entré.
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